Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

jueves, 25 de febrero de 2016

Me equivoqué

Vos me dijiste que yo no me había equivocado. Que era la situación, no tú, ni yo; era el maldito contexto. Recuerdo perfectamente la primera vez que pensamos en seguir o en detenernos. Vos soltaste que si me dejabas ir dejabas ir a lo mejor que te había pasado en el año. Yo no me quería ir, pero estaba asustado. Y no me fui en ese momento. Y acepté enamorarme. Y me confesaste que vos lo estabas haciendo también. Me lo creí.
No digo que vos me mintieras. Nunca pienso que vos me hayas mentido. Me dejé llevar por esa sensación tan increíble. Sé que suena a choro vil, a ese que algunos hijos de puta usan para coger, pero vos has sido la mejor persona a la que besé. Vos lo tenías tienes todo; por lo menos todo lo que sin saber estaba buscando.
¿Viste que tardé más de un año en volver a sentir algo como lo que siento sentí por vos? Y de nuevo -la concha de su madre- no se trata de un choro vil para coger. Por primera vez en un montón de tiempo acepté enamorarme. Decidí que con vos valía la pena entregarme por completo, sin esperar nada, -¿a quién putas engaño?, ¡claro que esperaba algo!, ¡ser pinches correspondido!, pero no lo esperaba, porque uno no espera lo que cree que ya está- y me entregué por completo.
Y me la jugué por unos días. Está claro que había señales de que fácil no iba a ser; pero, ¿qué situación que valga la pena es fácil? Estaba claro que romperla con vos no iba a serlo. ¡Tenía tengo demasiado en contra! Pero decidí jugármela unos días más.
Cuando vi que la cosa podía no dar para más quise dejar de ser egoísta, soberbio y recién me doy cuenta que acabé siendo aún más egoísta, soberbio y encima cobarde. Y no te confundas, no va de autoflagelarme. Se trata de entender que me equivoqué. Que hace un montón de tiempo me banqué a quien no valía la pena esperando que valiera la pena. A vos que valías la pena -y que tenías tienes menos problemas- no me atreví a bancarte demasiado por miedo a no poder manejar la situación.
No me culpo por completo. Cuando uno es primerizo en algo es normal que no lo sepa manejar. Con vos estaba poniendo el riesgo el laburo y la estabilidad que por fin estaba logrando. Pero conforme pasa el tiempo me doy cuenta que el laburo y la estabilidad no se iban a ver demasiado afectados si te seguía bancando.
A cambio decidí salir corriendo para protegerme. Mirá nomá' la ironía. Acabé dañándome por escapar de ti. Por la puta falta de valor para afrontar una situación desfavorable y convertirla en esa base de la cual íbamo' a partir para romperla juntos. Sí, juntos. Vos eres eras tan especial, tan importante que con vos se trataba de romperla juntos, de hacer esas cosas bárbaras que se hacen una o dos veces en la vida.
Pero me faltó valor y aunque duela -y mucho- aceptarlo -la concha de su madre- me faltó hombría también para ser el soporte que necesitabas. Porque cada vez que vos te bajoneabas, en lugar de ser ese roble en el cual te sujetas cuando el río va con todo hacia abajo yo me iba con vos y los dos terminábamos tirando las manos arriba para no ahogarnos. Entonces -lógico- nos cuestionábamos si valía la pena seguir nadando.
Lo más triste del asunto -e insisto. no creo que mintieras- es que vos no resultaste tan enamorada como parecía que empezabas a estarlo. Y no te culpo -la concha de su madre- porque el que yo me alejara incluyó -por defecto- que dejara de hacer esas cosas que a vos te hacían sentir cosas increíbles adentro y por consecuencia te hacían tirar esas sonrisas y esos ojos, y esos abrazos y esos besos que sólo generaban aumento de ese bienestar que los dos compartimos hace tiempo. Y aclaro que es pasado porque eso ya no pasa más.
Admito que cada vez que te miro me doy cuenta que de mi parte no cambió una mierda. Sigo sintiendo las mismas cosas que la primera vez que te miré. Esa maldita atracción. Y sigo pensando lo mismo que pensé conforme nuestras charlas se daban: vos sos la mujer perfecta para mí, sos eso que sin saber busqué por tanto tiempo y capaz eso no cambia nunca.
Esta vez es distinto. Pasa que nunca me pasó eso con nadie. Con ninguna persona me vi tan a futuro -algo más que la próxima semana o cuando me vaya a otra ciudad- como con vos. Y lamento que para que eso pasara tuvieran que pasar como más de tres meses.
Vos capaz me vez como ese amor efímero que llegó, dejó sonrisas, besos y se fue. Y te queda ese recuerdo. Para mí es distinto. Nunca sentí cosas tan increíbles por alguien de quien estuve estoy alejado más tiempo de lo que duré a su lado.
Y hoy miro algo mucho más triste. Más que una sensación de que ya no me quieres como antes -porque me lo aclaraste- lo que noto es una brecha cada vez más ancha y más profunda. Algo que no me va a permitir verte siquiera como una amiga o un recuerdo increíble. Más bien como ese "me equivoqué" que no sé cuánto tiempo va a durar.
Lo lamento. Vos no eras eres la persona a la que uno debe dejar escapar o de la que uno debe escapar sin antes agotarlo todo. Me equivoqué.

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