Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

sábado, 21 de noviembre de 2015

América vs Pumas: la sangre nueva de sus barras

Son las nueve de la mañana de un domingo. Es el Metro Potrero. Junto a los torniquetes está Fabry. No supera los 20 años. Viste una playera de Pumas. Es la azul del torneo Clausura 2006. La acompañan varios amigos de su edad. Todos son la sangre nueva de ‘La Rebel’, uno de los principales grupos de animación del Club Universidad Nacional.

“Desde muy niña iba al estadio. Creo que mi primer partido fue a los cinco o seis años. Mis papás y mis tíos me llevaban. Todos mis primos le van a Pumas. A la barra entré porque mis primos y mis amigos me invitaron. Es un orgullo apoyar a mi equipo.”, narra a juanfutbol.

-¿Por qué te metiste a la barra? ¿Qué sientes estando dentro?

“La verdad es una experiencia única. Lo mejor que me ha pasado en la vida. Me metí porque es mi forma de apoyar a Pumas, de seguir con una tradición que hay en mi familia. Todos somos Pumas y vamos a CU. A mí me gusta cantar y estar con mis amigos. Así les demuestro que estoy con ellos”.

Soy de Pumas desde que estaba en la cuna, reza uno de los cánticos más populares de Ciudad Universitaria. Para Fabry es así. “Me acuerdo de todos los títulos de 2004 a la fecha. El que más disfruté fue el del Clausura 2004 porque fue el primero que ganamos (sic) . Mi ídolo es el Parejita López”.

Cuando está terminando la frase se acerca un joven que rebasa los 25 años. “Es uno de los capos”, se escucha entre los amigos de Fabry. La toma de la cintura y le da un beso. Más allá de la sangre, el amor la une aún más a Pumas.

Ella se va. Se queda uno de sus amigos. No rebasa los 16 años. Se llama Juan Manuel. Tiene una discapacidad para hablar claramente. Aún así, acepta platicar con juanfutbol.
Su historia se parece a la de Fabry. En su familia todos -excepto su madre- son de Pumas. Lo llevaron al estadio desde muy niño. El azul y oro le quedaron tatuados eternamente.

“Tengo un mes y medio en la barra. Apenas estoy conociendo lo que es ir a apoyar a Pumas cuando juega. Antes no iba tanto al estadio. Mis amigos me estuvieron insistiendo hasta que mis papás me dieron permiso”, relata.

Él no ha vivido los títulos de Pumas. “No me acuerdo de cuándo ganamos. Sé que ya quedamos campeones y por eso me gusta venir. Ahora quiero estar cuando vuelvan a serlo”, confiesa.

Del actual plantel no conoce a nadie. Se le cuestiona por Eduardo Herrera, Matías Britos, Alejandro Pikolín Palacios y Darío Verón. No sabe nada de ninguno. “Son buenos porque son de Pumas”. -No digas eso, wey, Herrera es el que mete los goles, el de la Selección- lo interrumpe otro miembro de la barra que escucha a unos metros.

De acuerdo con el Sociólogo Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana Arturo Gómez los adolescentes como Fabry y Juan Manuel buscan en las barras un “sentido de pertenencia”. Al conocer su historia explica que ya lo tienen. Ahora se trata de reafirmarlo, consolidarlo, hacerlo parte de su identidad.
Al mismo tiempo sirven para canalizar a las masas. “Las barras son una práctica del propio sistema social para canalizar a los jóvenes, en cierto modo tenerlos contenidos en un ambiente de enajenación. Que se tenga una catarsis de ir al futbol no quiere decir que se resuelvan las problemáticas que viven”, explica.

Que haya menores de edad en sus filas no es poca cosa. “Al público se le tiene que educar”, asegura. “Estos jóvenes muchas veces no tienen un sentido crítico de lo que están viendo, de lo que están haciendo. Al mismo tiempo el consumo de alcohol produce violencia, un fenómeno que se da mucho en este tipo de grupos”, advierte.

Al norponiente de la ciudad se reúne parte de la barra americanista Ritual del Kaos. Es el Metro Rosario. Es un sábado y son las 11 de la mañana. Ahí está Andrés. Ahí están sus dos hermanos. Él no rebasa los 15 años. Ellos delatan mayoría de edad. Los tres visten la tradicional playera amarilla y la combinan con mezclilla rota y botas.

“Esta que trae El Andresito se la heredamos nosotros. Empezamos como él” cuenta Enrique, el hermano de en medio. Javier, el más grande, se niega a hablar. Pide que se apague la grabadora. Sus ojos delatan agresividad. Autoriza que Andrés charle. Al mediano le hace una seña y se alejan un par de metros. Hace falta tomar notas para registrar su testimonio.

“Irle al Ame es como una obligación en mi familia. Nosotros somos de barrio y es lo que nos une. Mis hermanos siempre se meten en broncas. Ya estuvieron en el Reclu y yo no quiero que me pase lo mismo. Tampoco voy a dejar de apoyar al Ame. Ellos me cuidan y yo a ellos. Trato de que ya no se peleen con otros grupos”, menciona. Javier y Enrique ríen con malicia al escucharlo.

Andrés es americanista desde que nació. Cuando era bebé ya tenía su playera. “Me siento orgulloso de serlo. Nosotros sí ganamos. En el Ritual somos como una familia. Todos nos cuidamos, nos hacemos el paro cuando la tira se quiere pasar”, agrega.

Le duele la discriminación. Le molesta que la autoridad y algunas personas los cataloguen como delincuentes. “Sí somos medio chakas, pero mis hermanos ya casi no hacen nada. Mi mamá me tiene amenazado si me agarra la tira. Ellos se tienen que portar mejor para que no me chinguen”, expresa.

Es tan Águila como el que más. Refiere saber quién es Alfredo Tena. Habla con orgullo del América de Beenhakker. Menciona a Cuauhtémoc Blanco y se le iluminan los ojos: “Mis hermanos me dicen que fue lo mejor que le pasó al equipo”.

Fabry y Andrés no dejan de lado la rivalidad entre Pumas y América.

“Somos muy diferentes. Ellos son los chakas y nosotros los estudiantes. Por eso nos odiamos tanto. Si nos encontramos en la calle como gente normal, ni nos volteamos a ver. Con la barra es diferente. Nos han hecho muchas”, reclama Fabry.

“Mis hermanos me enseñaron eso. Con Pumas, con Chivas y con Cruz Azul no perdemos ni adentro ni afuera de la cancha. Si se meten con uno del Ritual todos tenemos que defenderlo”, coincide Andrés.

martes, 17 de noviembre de 2015

Aquellas noches

Aquellas noches
Y aquellos besos
Aquellos instantes
Y aquella sinceridad

Aquellas que no queríamos que acabaran
Aquellas en las que soñamos despiertos
Aquellas en las que hicimos eterna la brevedad
Aquellas en las que un instante se hizo un año

Aquellas en las que acaricié tu pelo
Aquellas en las que me tocaste el alma
Aquellas en las que soñamos con más
Aquellas que hoy son las menos

Aquellas que hoy parecen lejanas
Aquellas que no paro de ver
Aquellas que no pasarán otra vez
Aquellas que no puedo olvidar

Aquellas noches en las que me prometiste eternidad
Aquellas en las que te advertí que eras correspondida
Aquellas en las que nos transformamos
Aquellas en las que nos enamoramos

Aquellas en las que tu sonrisa se hizo la mía
Aquellas en las que el brillo de tus ojos iluminó la noche
Aquellas en las que una caricia no bastaba
Aquellas en las que un abrazo nos contagiaba

Aquellas que queremos revivir
Aquellas que hoy son un sueño
Aquellas que viven en el alma
Aquellas que ya no volverán

Flaca

No pensé que fueras necesaria
No estabas ahí cuando nací
Ni creo que estés cuando muera

Igual me transformaste
Y te transformaste

Me transformaste en un ser que te necesita
Y te transformaste en lo que necesito

Flaca
     Me transformaste, flaca

¿A quién pensé en engañar?
Bromeaba con que serías como agua de río
Creía que eras nube de paso
          Y me mojaste

Flaca
          Sé que no querías
   Que ni siquiera lo pensaste

Fue una charla
Un paso
Una mirada
Una sonrisa

Fue una caricia... flaca
Un abrazo
Un beso

Flaca
         Fue una promesa
Un montón de ilusiones
Un espejismo
             Uno de esos que parecen reales

Flaca
Fuiste perfecta
En el momento imperfecto

Fuiste anormal... flaca
Cuando todo era normal
Fuiste ruido en el silencio
Fuiste el gol en un cero a cero

Y me hiciste necesario
Y te hiciste necesaria, flaca

Me calmabas
Y me excitabas

Eras como la luna en el mar
Como el fuego bajo el agua
Como la lava en un volcán
Como el viento en la arena

Fuiste brevemente eterna
Perfectamente imperfecta
Inconcebiblemente concebida
Perdidamente encontrada, flaca

lunes, 16 de noviembre de 2015

Te extraño

Y te recuerdo
Y me descubro pensándote
Y extrañándote

No me atrevo a leer tus mensajes
Ni a escuchar tu voz
Ni a mirar tus fotos
Ni a cantar tus canciones

Me descubro pensándote sin consciencia
Mirándote como se mira al sol en el atardecer
Sin consciencia del tiempo o el espacio

Y me descubro llorándote
Como se llora al nacer y al morir
También, sin consciencia del tiempo o el espacio

Y la mente es poderosa
Inconsciente y poderosa

Prefiero decirle que te mate
Que piense que ya no existes
Que no vives en ningún sitio
Que no lates en ningún corazón

Porque si vives me matas
Y si mueres vivo
Salvo que vivamos juntos
En otra realidad

Y ni la muerte te mata
Porque te sigo extrañando
Te sigo pensando
Te sigo recordando

A lo muerto se le recuerda mejor que a lo ausente
Morir es resignar
Estar ausente es poder estar pero sin estar
En cambio morir es no estar
Se pueda o no se pueda estar

Por eso intento matarte
Porque te extraño
Porque te pienso
Porque te recuerdo

Contigo no hubo lágrimas
Ni dolor
Ni enojo
Ni tristeza
Ni silencio

Tu existencia fue tan breve
Como fuerte fue tu partida
Tan brillante y cálida
Tan húmeda y tan fresca

Tu presencia no deslumbraba
Ni quemaba
Ni empapaba
Ni congelaba

Era exacta
Como la palabra
         Precisa
Como el tiempo
         Oportuna
Como una sonrisa

Por eso te extraño
Te pienso
Te recuerdo

viernes, 13 de noviembre de 2015

Quisiera

Quisiera decirle que no
Que volveré a llamarla cada noche
Que volveré a robarle una sonrisa
Que a cambio le daré suspiros

Quisiera decirle que es mentira
Que no me voy para siempre
Que puedo con eso y mucho más
Que todo es una pesadilla

Quisiera seguir contándole todo
Que me gusta
Que la quiero
Que no necesito más

Quisiera no despedirme
No dejarla
No moverme
No parar de sonreír

lunes, 9 de noviembre de 2015

Me enamoré

Porque escucho tu voz al teléfono y tiemblo
Porque el corazón late más rápido
Porque respiro diferente, más profundo

Porque mi estómago se revuelve cuando estás cerca
Porque no puedo evitar ver tu foto sin sonreír
Porque no puedo evitar sonreír al escribir de ti

Porque me brillan los ojos todo el tiempo
Porque si algo anda mal pienso en ti y cambia
Porque contigo cambio aunque no piense en ti

Porque me duele la cara de tanto sonreír
Porque me duele cuando sé que estás mal y estoy lejos
Porque me duele la panza de tanto reír contigo

Porque no veo mi futuro si no estás ahí
Porque no quiero ver el presente sin ti
Porque mi pasado se explica cuando apareces

Porque cuando te abrazo el tiempo se detiene
Porque cuando te beso todo va más rápido
Porque cuando me acaricias pierdo noción del espacio

Porque mi cama es más grande desde que te conocí
Porque duermo menos, pero mejor desde ese día
Porque mi cuarto quiere ser también tu cuarto