Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

lunes, 30 de junio de 2014

Díganme que será distinto

Díganme que en cuatro años seré yo quien esté del lado del micrófono. Díganme que a veces los ciclos se miden en 20 años y que en 2018 podré contar una historia diferente. Que estaré en un palco, cagándome de frío, con una bufanda tamaño colcha y con un café encima que provoca una revolución en mi cerebro. Moscú será diferente. No habrá miedos, no habrá traumas, ni tampoco malos recuerdos.
¡Por favor! Lo imploro, lo pido, lo necesito. Rusia debe ser distinto, yo debo ser distinto y la selección también.
Quiero despertar en un cuarto de hotel con un ambiente que para entonces deberá ser más o menos conocido. Desayunaré cosas que para entonces deberán ser cosas más o menos conocidas y me pondré un traje que más me vale que ya sea reconocido por mi cuerpo y entonces estaré listo para vivir una aventura que ojalá termine siendo de lo más desconocida.
No quiero más golazos en tiempos extras, ni penales, ni equipos sin sangre. Tampoco remontadas ni errores arbitrales. Quiero que esta vez seamos yo y los de mi lado los que celebremos. Los que nos sintamos orgullosos y podamos decir que pasamos aunque sea 'haiga sido como haiga sido'. Que esta vez seas tú quien se emocione con mi relato y no yo el que tenga que oír los lamentos de Martinoli o las maldiciones de Alarcón.
Quiero vivir una nueva realidad que no se parezca en nada a la que tengo 12 años viviendo. Quiero contarla, quiero disfrutarla, quiero emocionarme y provocar emociones en ese instante. ¿Por qué siempre tiene que ser así? ¿Por qué México siempre es el que pierde? ¿Por qué le tocan equipos que son mejores? ¿Por qué no podemos ser los mejores nosotros? ¿De verdad hicimos algo tan malo como para padecer semejante burla?
Y no se trata de martirizar, sino de exponer una realidad que cada vez duele más. No se trata de que lo que no te mata te hace más fuerte, porque a mí cada eliminación me genera más frustración. No es aprender, porque yo no logro entender y menos saber cómo parar tanto sadomasoquismo junto. Es simplemente que hay algo dentro que exige un cambio de realidades. Que pide que el golazo, los penales, la sangre para remontar y la voluntad arbtiral estén por una vez del lado que me representa.
¿Es mucho pedir?

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