Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

jueves, 22 de agosto de 2013

Vivir a través de otros

Es muy gracioso, muy estúpido si lo quieres mirar así, vaya, muy absurdo. De repente me di cuenta que llevo años, viviendo o queriendo vivir a través del resto, de los ídolos, de los equipos; tratando de crearme una identidad a través de lo externo en lugar de cogerme los cojones y atreverme a ver qué chingaos soy, qué chingaos no y qué chingaos pretendo ser. Un tipo supuestamente tan independiente resultó ser todo lo contrario.
¿Empezamos? Ah, chingue su madre. Desde niño, bueno, desde que me empezó a gustar el futbol empecé a tener modelos a seguir muy cabrones. ¿A qué me refiero? Me hice cruzazulino y reafirmé esa identidad cuando me di cuenta de lo que era Cruz Azul, un equipo honesto, grande, familiar, que respetaba la mexicanidad pero que al mismo tiempo incorporaba lo mejor del resto. Me tocó la época de la Libertadores 2001, cuando en la liga el equipo no hizo nada pero que en Sudamérica tapó tantas bocas como Palencia ante River y entendí que yo aspiraba a ser eso, un grande que podía jugar mal y en la hora buena romperla espectacularmente. Mi ídolo, naturalmente, era -es- Francisco Palencia, un cabrón de quien todos destacaban su entrega total en cada partido y al mismo tiempo, en el momento grande, era el encargado de echarse el equipo al hombro y marcar diferencias. Al mismo tiempo me llegó el discurso de Javier Aguirre de "vamos a rompernos la madre" y entendí que yo quería ser eso, un cabrón que se rompiera la madre y que siempre ganara por su talento.
Lo adopté en ese momento, me di cuenta -o quise darme cuenta- de que yo era así y lo asumí como tal. Empecé a comportarme así y a vivir de esa manera. Siempre con la máxima de no joder a nadie intencionalmente y aún así salir ganador. En frente tenía al enemigo, al malo de la película, el América, me pintaron la imagen -y la creí al pedo- de que representaba la trampa, el ganar por encima de todo, el ser gandalla y salir ganando. Lo comprobé después del título de 2002 y ahí nació mi animadversión hacia el equipo y hacia todo lo que se pareciera o se comportara de forma similar, tan así que en la escuela los pleitos siempre eran con ese tipo de personas, cualquiera que presumiera lo que materialmente poseía era mi enemigo declarado, más aún porque entre el futbol y la familia me habían enseñado que mi presente era un tanto humilde y que había venido desde abajo y me había ganado lo que tenía a base de trabajo y esfuerzo.
Y de repente llegó la época de las contradicciones, en que Cruz Azul no ganaba ni a madrazos un partido de liguilla y entonces era enfrentarme a mí y comenzar a cambiar -inconscientemente- mi personalidad y a creerme de a poco que yo era igual, que no importara cuanto me esforzara, si de verdad quería algo no iba a poder conseguirlo y si pasaba iba a haber una dosis muy fuerte de fortuna y si esa dosis no se daba, entonces no iba a ser un logro real y sin darme cuenta empecé a meterme en la cabeza la ideología del mexicano común que se sabe acostumbrado a sufrir y a vérselas negras todo el tiempo. Evidentemente hubo un aspecto muy importante para mí a esa edad en el que me vi reflejado. Ni hablar de los mundiales de futbol, en los que se terminó de reafirmar esa ideología.
Luego llegó la etapa de las finales, justo cuando estaba cumpliendo los 17 y entrando a la universidad. Cruz Azul sigue sin ganar una final ni a madrazos y terminé creyéndomela yo también, digo, terminé pensando que no importara qué tan bien llegara a la etapa o momento definitivo de mi vida, al final siempre iba a pasar algo que me haría fracasar, unas veces iba a ser culpa mía, otras acierto del rival y otras cosa de suerte. Terminé creyéndolo y dejando que eso se metiera en todos los aspectos de mi vida.
Y ahora me doy cuenta de qué me pasa y no le echo la culpa al futbol, porque el futbol es la cosa más noble que hay, es de lo poco que siempre te da chance de revancha y yo acá y ahora, estoy buscando la mía, aunque entiendo que como en el futbol, el problema siempre parte de las bases y ahí, aunque duela y cueste más, siempre estará la clave.

domingo, 11 de agosto de 2013

Te miro

Te miro y pasa,
Pasa tu mirada
Pasa tu sonrisa
Pasa la noche y el día

Te miro y cambian tus ojos
Cambian tus ojos y los míos
Tu semblante y tu cara
Mi semblante y mi cara

Te miro y cambia el mundo
Cambia la luna
Cambia el sol
Cambia la lluvia

Te miro y sé cómo estás
Va, aunque no te mire
Siempre radiante
Siempre espectacular

Te miro y el sol se apaga
La luna se enciende
La lluvia se seca
Y el dolor se muere

Te miro y no miro a otro lado
No quiero mirar más allá
No puedo mirar más acá
Te miro y algo pasará

Te miro y te contemplo
Te miro y te siento
Te miro y te disfruto
Te miro y te admiro

Te miro y si te dejo de mirar
Se enciende el sol
Se apaga la noche
Se moja la lluvia

Te miro y te vuelvo a mirar
Quiero pedirte mil deseos
Contarte otros secretos
Mirarte por reflejo

Te miro y se te sigo mirando
La vida se detiene
Los pájaros callan
El mar se aquieta
El río no corre

Te miro y por favor
No me cierres los ojos
No me agarres las manos
No me tapes la boca

Y si me cierras los ojos
Me agarras las manos
Me tapas la boca
Me muero por dentro