Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Y toqué el alma y resultó ser pared

Y entonces un día creí verte,
no esperaba tu luz,
no en aquel momento,
no venía al caso,
no sé si era lo correcto

Y fue mágico, fuiste como una lámpara
Te froté suavemente y cediste
Y te veniste hacia mí y me gustó
Y en lugar de pedirte, quería darte
Y en lugar de mirarte, quería tocarte

Supe que durarías más de tres deseos,
más de tres lunas,
más de tres ilusiones,
más de tres sonrisas,
más de tres llantos

Y así fue, entendí que eras diferente,
que mi quinto partido estaba ahí,
que la medalla de oro estaba más cerca que nunca,
que la gloria no tardaría demasiado en llegar

Tú, mi querida estrella de día
mi luna resplandeciente,
me sonreíste y me dijiste que era cierto
Que estarías ahí, pero que eras finita

Y creí tenerte segura,
y te aseguraste de que no fuera así
Y olvidé tus letras pequeñas,

Y me dejaste tocarte el alma,
y entonces acabó la calma,
y empezó la tormenta

¡Olvidaste enseñarme!
¡Olvidé que nunca había tocado un alma!
Y te cobraste la afrenta y te volviste pared
Y ahí, en medio de aquel amanecer
Entendiste que la noche había llegado

Y no supe notarlo,
mis ojos seguían abiertos,
esperando el milagro,
esperando que tu luna brillara
esperando que el sol no llegara

Tuve miedo y lo reconozco,
me olvidé del sol y las nubes,
y del aire en la cara

Tu lluvia de noche me cubría los ojos,
yo pensaba que así debía ser,
que aquella luna sería mi guía

Y cuando desperté tu luna era sol,
tu sonrisa era llanto,
tu risa era dolor,

Y quise tocar tu alma,
Y ya era una pared,
cada vez más dura,
cada vez más blanca

Y lo lamenté y lo sigo lamentando,
Disfruté de tus noches pero olvidé los días
y espero que pronto el sol no sea el del otoño,
ese que no calienta,
ese que sólo quema

Espero sea un verano,
lluvioso e intenso
Y que tras ese verano,
tu luna de octubre me llene,
y que tu alma no sea pared

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