Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Gracias

Hoy es el último día del año 2011, -medio raro este comienzo, miran la fecha de la entrada y se dan cuenta en automático- honestamente esperaba que en este momento estuviese en otro sitio y en otras circunstancias. Pero una de las cosas, que a la buena y a la mala creo haber aprendido es que todo pasa por algo. Y bue, hay pasajes de este año que sigo sin entender del todo. Ya es demasiado choro, quiero escribir, creo que voy a escribir, para darle las gracias a todos los que de alguna u otra manera formaron parte de estos trescientos sesenta y pelos días y los compartieron, a la buena o a la mala conmigo.

Me gusta y tengo la asquerosa costumbre de hacer uso de mi memoria en todo momento, así es que todo lo empiezo de manera cronológica. Comenzó enero de 2011 y todo estaba tranquilo. Mi vida consistía en apoyarte a ti que me diste la vida, no tenías trabajo y eso hacía que no estuvieras del todo bien, te frustraba no poder darnos lo que materialmente piensas que te corresponde pero a mí honestamente eso no me importaba. Disfrutaba tenerte ahí todo el día como hacía 10 años no pasaba, era Enero y cuando menos podíamos compartir horas y horas haciendo algo que nunca nos gustó. Hacer arroz con leche y llevarlo a repartir junto con otras cosas más. Lo reconozco, de repente fue estresante y molesto. Pero por algo pasaron las cosas y quizás sirvió para compensar estos días que no podré estar en la casa por un reto profesional que por ahora me tiene la mente ocupada.

En enero también compartí tantas noches como pude con ustedes, esa bola de desconocidos twitteros y feisbuqueros de los que únicamente conozco lo que sus fotografías, voces y textos me permiten ver. Daba lo mismo si el show lo escuchaban en Tijuana, en Caracas, en Puebla, en Ciudad Juárez o en el fin del mundo. Éramos, -o cuando menos yo lo era- felices por hablar de deportes. Unos minutos hablábamos de la ahora destronada dupla Nadal Federer, el tío este Djockovic era apenas una esperanza junto a Andy Murray, nadie pensaba que ese serbio que recién ganaba la Copa Davis fuese a partírsela al español y al suizo. Por fortuna lo hizo y nos zafó del aburrimiento y la monotonía. El resto de la noche debatíamos sobre el Superbowl y yo menospreciaba como poseído al posterior campeón GreenBay, shows como el boxeo y la fórmula 1 cuando menos a mí me hacían sentir un villamelón.

Llegó Febrero y entendí que la fecha se acercaba. En mi cabeza sólo existía la duda, ¿cómo madre se los voy a decir? sí, mi plan era -y sigue siendo- irme a vivir al D.F. llevaba meses con la idea en la cabeza hasta que la solté en la mesa. Efectivamente fue mal recibida, sabía que así sería y nunca me sorprendí. Lo divertido es que pasé más tiempo pensando en eso y me olvidé que también tenía escuela acá. Tantas y tantas distracciones estuvieron a punto de cobrarme factura a fin de semestre.

En ese interesantísimo interludio entre Enero, Febrero y Marzo estaba también la idea de llevarme a tanta gente como pudiera al Vive Latino. Sigo pensando en que el viaje era una ganga, pero nunca hice las cuentas y el socio que me acompañaba en esa aventura terminó abortando y por más esfuerzos que hice no salió ningún camión rumbo al DF y con él se estancó mi primera meta. Justamente con ese viaje la meta de costearme mis primeros meses en mi ciudad se fue al carajo. Me costó un meco y la mitad del otro aceptarlo, pero lo tuve que hacer a sabiendas de que tendría que buscar trabajo en la aventura que sabía se haría realidad. Desde luego, mi mente seguía ocupada en eso y el show del fin de semestre en la universidad comenzaba a preocuparme. Sabía que ya tenía materias en riesgo de truene.

Justo en esos 3 primeros meses tuve muchas peleas con ustedes. Los consideré y los sigo considerando mis amigos, pero les confieso que en ocasiones llegaba a detestarlos. El hecho de que el tiempo que pasarámos juntos se la pasaban rompiéndome las pelotas hablando de mi cabello y de mi modo de vestir me tenía arto y en ocasiones se los dije. Nunca comprendí, ni comprenderé que me juzgaran por la parte más superficial de mi ser. Los había conocido y los apreciaba -los sigo apreciando- por ser personas diferentes así que su actitud me causaba un conflicto tremendo adentro que en muchas ocasiones me hizo alejarme para evitar odiarlos.

En la otra trinchera estaban ustedes. Los amigos con los que comenzaba a consolidar algo decente en base a salidas y clases voladas. Nunca lo había hecho de ese modo y les confieso -seguro ya lo saben- que esas idas al centro a vagar y a dejar que nuestra parte hippie se manifestara la disfruté como pocas cosas en la vida. So Sally can wait, she knows it's too late and we'll working on by, her soul slides away, but don't look back in anger, I heard you say. Ese coro -que espero esté bien escrito- se terminó por convertir en un himno para mí. Tantas y tantas idas contigo Lulú, contigo Obed y contigo Julia marcaron una época que jamás se me olvida. Daba lo mismo si eran al centro o a la hermana república de acatracan la colmena. El amor a la fotografía, a la buena música y sobretodo a nuestra compañía van a quedarse acá mucho rato.

Llegó Abril y muchas cosas se empezaron a decidir. El viaje al Vive Latino entró en su etapa terminal. Nunca se hizo porque que había interesados en ir pero no en pagar. Me sentí muy mal y comencé a buscar trabajo. No lo encontré y entonces acudí a mi última esperanza. Mis padres, quienes como pudieron me pagaron ese viaje de 2 días que terminó por hacer trizas mis sueños al no tener un puto sello que evitó que me quedara en mi ciudad para siempre. Por fortuna no me caí y entendí que todo pasaba por algo y que el año que entra volvería -y volveré- a intentarlo. El alivio llegó para toda esa tropa entre amigos y familiares que no querían que me fuera. Así es que la meta en ese momento era pasar al haiga sido como haiga sido el resto de materias. Los pleitos contigo seguían, pasabas por una mala racha y encontraste en mí al blanco en de los desquites. En varias ocasiones me retaste a golpes después de insultarme. Lo puedo decir ahora, pensé en hacerte algún daño irreversible apoyándome del primer objeto puntiagudo que me encontrara. Agradezco no haberlo hecho y tenerte ahora como el amigo que conocí el primer día que entramos a la universidad.

En ese Abril también pude mirar cara a cara a 3 personas de quien aprendí y sigo aprendiendo demasiado. Martín, Mauricio y Jorge. Llevaba años compartiendo opiniones sobre futbol y sobre periodismo deportivo con ustedes. Hasta que supe que iba a mi tierra y que ustedes estarían ahí. Así que me tomé el atrevimiento de pedirles una entrevista que me hicieron el honor de aceptar -y que creo que nunca salió al aire más que en algún blog auspiciado por google- ahí hablamos de todo. Si vía 140 caracteres me parecían grandes periodistas creo que cara a cara terminaron pareciéndome grandes personas. Hasta la fecha sigo sabiendo que cuento con ustedes y que siempre estarán ahí para aconsejarme.

Así terminaron esos primeros 4 meses, con tokines a diestra y siniestra. Llegó Mayo y francamente tengo que buscar el archivo de fotografías para recordar a quienes fueron protagonistas en ese mes. Ahora que miro las imágenes y veo que son escasas sólo me viene a la mente que pasé todos los exámenes que hice. En ese entonces tú seguías desesperado entregando currículums a diestra y siniestra para encontrar algún trabajo que te hiciera sentir más útil.

Llegó Junio y con él muchas cosas inolvidables. En los primeros días compartí con esos amigos momentos extraordinarios. Salidas para allá y para acá, daba lo mismo a donde fueran y a quienes fuéramos conociendo en el camino. Hasta que llegó aquel festival de Rock en el que hice alguna que otra estupidez que me provocó -y me sigue provocando- risas. En el último día yo fui solo. Sabía que me encontraría a los amigos de siempre y que sólo era cuestión de mirar con atención. Esa noche también te conocí a ti.

Francamente me dio mucha risa ver a un montón de scouts bailando reggea. Entre ese grupo -I&I- y el que seguía decidí ir a buscar algo de tomar, lo encontré y comencé a platicar con uno de ustedes. Hasta que apareciste con tu uniforme scout y después de algo de sano desmadre me pediste mi Facebook. Te confieso que nunca esperé nada hasta que comenzamos a charlar. En un día supe que podía pasar algo entre ambos y eso me ilusionó demasiado. Así que salimos y supe cosas de ti que -ahora puedo decirlo- me generaron demasiadas dudas. Pero pensé que era ahora o nunca y decidí seguir con el buen rollito que había entre los 2. Sin pensarlo al día siguiente estuve a punto de darte un beso a pesar de que tú tenías otra relación -para qué mentir, eso no me interesaba- y no lo hice por recordar algunas palabras que decían que era muy pronto. Así es que no te vi un día y supe lo que era extrañar a alguien. Dos días después te lastimé a ti que te volviste como mi hermana por no compartir contigo tu cumpleaños como te hubiese gustado. Igual esa noche la pasamos genial -o al menos yo la pasé genial- después de una tarde llena de nervios.

Recuerdo perfectamente bien la noche, era 18 de junio y había estado lloviendo durante la tarde. Me alisté para una cita contigo y con el rock y me llamaste para confirmar que iría. Así que llegué primero al show y me moría de nervios. Tardaste algunos minutos en llegar y cuando te vi te abracé y me sentí afortunado. Tras algo de rato en charlas estériles junto a más gente te pedí unos minutos. Casi por instinto te llevé a un sitio donde la luz me gustaba. Te dije algunas cosas por las que hasta ahora me sigo sintiendo bien y el resto me lo reservo. Fueron unos segundos que me parecieron horas y no paré de recordarlos en toda la noche. Te agradecí -y lo sigo haciendo- y después de charlas y abrazos me fui y te dejé sabiendo que el rock sería un buen compañero.

A la semana siguiente el teatro se cayó y bueno, no la pasé del todo bien. Así concluyó el mágico Junio. Llegó Julio y con él un cumpleaños medio insípido que fue adornado por una buena sesión de música en compañía de mis amigos. Luego llegó la mejor parte del año. 5 o 6 días después parti al DF para compartir junto contigo algo inolvidable. Domingo por la tarde, la cita, el Estadio Azteca, la oportunidad de ver a México Campeón del Mundo no podía ser desaprovechada. Tú Jesús, junto a tu hijo Diego ingresaron conmigo al Coloso y gritaron los 2 goles que dejaban a México como el mejor de la categoría. Suena fácil, pero todavía no termino de creer que fue verdad. Lo disfruté muchísimo y sé que para tu crío y para ti también fue una grata experiencia. Julio también las tuvo como protagonistas a ustedes, dos de mis mejores amigas me salieron con la noticia de que estaban embarazadas. Una armó el teatrito en 2 minutos para hacerme ver que había gente con problemas realmente importantes, cuando supe la verdad me mató de risa su creatividad y el modo en que supiste sostenerla. La otra lo dijo de verdad, de algún modo me extrañó que pasaras por algo así porque había muchos planes posteriores; sin embargo entendí que por algo pasaban las cosas y que sería una experiencia nueva para todos verte con un niño en el estómago.

Y llegó Agosto y los volví a ver a ustedes. Los engendros con los que sin querer queriendo he compartido una etapa importante en mi vida. Saúl, Johaly, Alberto, Cintli y Yolanda. Ese circulito de amigos del que me uno y me separo cada que el destino -y mi horario- lo deciden. Durante ese mes volvimos a compartir cosas  tan cotidianas como trascendentales. El desayuno al que casi siempre asisto con una dosis importante de antojo y sin el hambre que de seguro ustedes sí tienen y que tiene como protagonista al budín o a los sandwiches es sin duda alguna uno de mis momentos favoritos del día. Ahí compartimos la rutina diaria a la que sometemos nuestra vida y sin darnos cuenta le damos magia.

En ese mismo Agosto comencé una nueva aventura que fue apoyada -lo agradeceré eternamente- por quienes me dieron la vida. Ir a Tuxtla cada que una directiva y el futbol se pusieran de acuerdo fue lo máximo. Tengo que mencionarlos a ustedes, Luis, Gustavo y Martín porque de algún modo hicieron posible este contacto con el futbol de Primera División. También recuerdo a ese cúmulo de fotógrafos y reporteros que me compartieron junto a mí el tiempo que dura un partido de futbol para los que lo relatamos con palabras e imágenes. Esas tardes y noches detrás de un arco y adentro de una sala de prensa no se me olvidan nunca. Recuerdo con una sonrisa a la gente de prensa y mercadotecnia de Jaguares que siempre hizo todo por hacerme más fácil lo que llamé trabajo. A Rogelio, a Angélica y a las demás personas que lo hicieron posible Gracias.

En septiembre tuve la oportunidad de ser solicitado para cubrir el México Bárbaro, ahí seguí conociendo a más gente que enriqueció y apoyó la labor que desde hace algún tiempo hago en Rocksonico.com a ti Miguel te agradezco por haber valorado el trabajo que hago escribiendo y tomando fotografías y por tomarme en cuenta para dar a conocer el evento que con tanto trabajo organizaste.

Octubre fue el mes en el que ingresé a escribir al Diario Presente. Todavía no termino de conocer a la cantidad tan impresionante de gente que trabaja en esa máquina de sueños pero sí puedo agradecerle al licenciado -dudo que vaya a leer esto pero en fin- Héctor Damián Pérez por animarse a platicar conmigo y abrime la primera puerta, a Alfredo por conectarme con quien ahora es mi jefe, a Mauricio por haberme dado la oportunidad e irme guiando -hasta la fecha- en un camino que hasta la fecha no ha sido fácil, por los regaños y por los aplausos, espero poder corresponder a la confianza que de a poco se me va brindando, y desde luego a ese cúmulo de reporteros y fotógrafos con los que ya empiezo a compartir momentos importantes dentro de la labor que desempeñamos en la casa editorial.

Llegó noviembre y ahí te conocí a ti Ana. Colega fotógrafa a quien vi por primera vez en un partido de los Jaguares. No sabes mucho de futbol pero veo que te gusta la fotografía y es bastante bueno compartir gustos fuera del futbol, más que una colega de a poquito voy considerándote una amiga. Con el resto de fotógrafos y reporteros cuyo nombre apenas logro recordar las cosas terminaron muy bien. Todo eso que me habían dicho de que entre reporteros éramos mierdas no ha sido para nada cierto y es genial saber que puedo contar con ustedes cuando menos para hacer algún comentario referente al partido en turno.

Mención especial merecen aquellos entrenadores, árbitros y jugadores que involuntariamente fueron colaborando para que mi labor en el periódico sea más o menos satisfactoria. Antes de iniciar con esta labor leí gracias a algún colega que no era correcto hacer amistad, me es inevitable y algo de aprecio les guardo. Creo que ya vamos entendiendo que mi trabajo depende al 70% de lo que ustedes hacen adentro de la cancha porque es finalmente lo que yo relato horas más tarde.

Justo a fines de este mes te conocí a ti. Recuerdo bien el momento, yo me atascaba con mi cámara sacando y sacando fotografías y te vi con un montón de orates metaleros a quienes semanas antes había fotografiado de manera exclusiva. Me pediste una fotografía con ellos y sin problemas accedí porque no me costaba nada. A los pocos días la vi y no te miento cuando te digo que algo pasó adentro de mi. Me arrepiento de como pasaron las cosas porque de mí dependía que no estuviese tan mal el asunto. Pero bueno, todo pasa por algo y me sirvió para aprender más. A base de dolor y frustración, sí, pero al fin y al cabo el aprendizaje ya está.

Y ahora mismo sigo pensando en Diciembre, hoy es el último día y trato de recordar a la gente a quien conocí y no se me viene mucho a la mente. Podría mencionar a algunos futbolistas con quienes tuve el placer de platicar. Espero que pronto pueda volver a toparme con ustedes y hagamos una entrevista más en forma, al fin y al cabo de eso se trata. Diciembre también marcó un reencuentro con mis hermanos del rock esa bola de desconocidos -lo son porque apenas he cruzado palabra con ellos- a quienes veo cada que la música así lo decide.

A ti que me estás leyendo y que ya tuviste suficiente del 2011 y de mis letras te pido que entiendas que no es sólo un nuevo año lo que debe marcar un camino en tu vida. Para quienes somos futboleros la pauta la pueden dar 45 minutos. Para los melómanos la duración de una canción es suficiente. Y para las demás personas, una hora, un minuto o un día. El año nuevo no es más que el fin de un día y el inicio de otro y cada que eso pasa nos merecemos replantearnos lo sucedido para decidir si dejar que siga pasando o evitarlo.

Feliz 2012


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