Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

jueves, 3 de febrero de 2011

La historia de la infamia

Una historia infame

Infame eres tú, infame soy yo e infame es esta historia, vaya infamia.

Esta es la historia de la infamia, sí, de la infamia más sublime que alguna vez habitó esta tierra sin sentido, la infamia más sublime no tenía pies ni cabeza, sólo un cuerpo, un cuerpo sublimemente infame.

Pero, ¿qué es infame?

Infame puede ser cualquier persona de esas que pueden todo y no tienen nada, ¿tú eres infame?
¿Infame? Es aquella persona que miente, alardea de lo que no tiene o simplemente carece,  es un ser capaz de tener más de una cara para mostrar al resto y que se crea que es lo que en realidad no es.

A lo mejor sí y tal vez no lo sepas nunca. Infame soy yo, infame eres tú, palabra acobardada encaminándonos a sublimes pensamientos que llevamos en el alma, ¿por qué sentirnos infames si podemos ser distintos? Hay que pensar que las situaciones se cruzan en el camino.
Todos, todos somos infames, ¡por Dios! ¿De qué se trata? Todos llegamos a un punto en que nuestra vida no tiene motivo alguno y sólo nos queda ser infames ante todo y ante todos.
Claro, la infamia, pero ¿si todo el mundo es infame? ¿qué es? ¿a qué llamamos infamia e infame? Una pregunta difícil pues no le dedicamos el tiempo suficiente a un concepto tan importantemente infame.

Y entonces ¿qué demonios es la infamia?

Quizás puede ser lo mismo que infame, no lo sé, pero la infamia es una palabra fuerte y mala que puede apoderarse de uno si no se sabe ir por el buen camino.

Pero la historia de la infamia no habla de ti, sino de una persona que con paso veloz se encamina en una callejuela de olor nauseabundo, rascando con la uña de su dedo medio la herida fresca que corre por la mejilla izquierda como el rubí más precioso, a fin de cuentas una persona infame suele confundir un grano facial con un rubí precioso, vaya infamia.

¿Y para eliminarla?

Cada quien cataloga a la infamia a su manera, pero se debe ir más allá de un simple término, hay que dejarse llevar y explotar todo el potencial que tenemos, en todos los infames ámbitos de nuestra vida y con todas esas infames personas, sólo así lograremos hacer a un lado la infamia.

Infame eres tú, infame soy yo e infame fue esta historia, vaya infamia.

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