Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

sábado, 28 de agosto de 2010

Llora Villahermosa, Llora

Salí a la calle, era un viernes común de trabajo, las nubes presagiaban lluvia, pero no parecía nada grave, en los días anteriores me habían hablado de que la ciudad podía inundarse, todos mis amigos recordaban en clase como vivieron hace poco menos de 3 años.

Entonces, comencé a recordarlo yo tambien, comencé a recordar aquella noche de domingo, venía de pasar el sábado en mi ciudad natal El Distrito Federal, una fiesta de 15 años el pretexto, siempre me sentí agradecido por no tener más primas, nunca me gustaron ni entendí esas fiestas, en esa noche de octubre de 2007 no viajaba solamente con mi familia, viajaba tambien con un cachorro cocker que había comprado en una caseta.

A medio camino, cerca de Minatitlán un mensaje alertó, "se suspenden clases por lluvias" de inicio supuse que se trataba de una exageración, pero conforme avanzaba en la carretera noté que no era tanta la exageración, el cielo se cerraba conforme nos acercábamos al límite del Río Tonalá.

El cielo se cerró completamente en cuanto cruzamos el puente Carrizal 1, un soberbio aguacerazo caía sobre la antigua San Juan Bautista, entonces me dí cuenta que no sería fácil lo que se venía.

Esa noche dormí tranquilo sabiendo que no volvería a clases al día siguiente, contar lo que pasó después sería adelantarme a la historia que se está reescribiendo entre los ríos Usumacinta y Tonalá.

Ayer mientras trabajaba me embriagué de tristeza, calles cerradas, ventas paralizadas, y la gente, esa gente inculta, consumista, mal hablada, mal educada y estúpida para manejar se veía más impotente que nunca, un tipo que se dice Gobernador sigue tratándose de hacer el héroe mientras el pueblo ha parado de creerle, los más activos llenan y llenan costales de arena, el recurso más arcaico es el más utilizado por los tabasqueños, no se han olvidado de esa barda de concreto que pegaron al Río Grijalva a su paso por Villahermosa, de lo que se han olvidado es de su función, el agua se filtra, el río amenaza con escalar el muro y dejarlo varios metros abajo.

Del otro lado unos empresarios disfrazados de funcionarios públicos manejan el agua a su antojo, abren y cierran compuertas como si se tratara de entradas de supermercado, cuentan cada billete que el pueblo paga por recibir energía eléctrica, y el pueblo mientras cuenta cada billete que perderá al momento de comprar sus muebles una vez más con los fabulosos vales de 10 mil pesos que casualmente vienen de sus impuestos.

Mientras Villahermosa llora, llora porque sabe que las palabras de un químico no se convertirán en acciones.

Llora porque el olor a muerte se respirará en sus principales avenidas.

Llora porque el llanto del pueblo la hace llorar.

Llora porque promesas van y promesas vienen.

Llora porque sabe que se sigue protegiendo el negocio de los que tienen.

Llora porque sabe tambien que el negocio que menos se protege es el que le da de comer.

Y Llora porque sabe que no será la última vez.

1 comentario:

José de la Cruz dijo...

Llora principalmente de impotencia y angustia. La ciudad no va a soportar otro 2007.