Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

lunes, 28 de junio de 2010

Y nos dieron los 2 y los 3

Esta noche es como la de hace 6 meses, como la de hace un año y medio, como la de hace 2 y como la de hace 3, una noche donde las esperanzas estaban fincadas en 13 o 14 fulanos y un entrenador, en donde pensaba que la historia daría un golpe a favor, y donde las cosas siguieron igual.

Una tarde, la televisión, la cama o el sillón y yo en una cita, una cita con el destino, un momento donde me dediqué a embriagar mi alma de ilusión y donde terminé devolviéndola en forma de tristeza, donde las cosas empezaron mal, y donde hubo un momento en el que verdaderamente creí que las cosas serían diferentes.

Hace un año y medio fue un golpe a César Villaluz, hace 2 fue el gol de Jaime Lozano, hace 3 fue el empate a cero poco antes de acabar el primer tiempo, y hoy, hoy ese instante se alargó 25 mágicos minutos, después, el gol de Javier Hernández trató de devolverme la esperanza, pero no lo logró.

Esta noche la esperaba desde hace 4 años, desde que Maxi Rodríguez nos hizo volver a la realidad y desde que odié más y más a Ricardo Lavolpe, parecía una utopía volver a jugar contra Argentina unos octavos de final de Mundial, la utopía se hizo realidad, el cambio en el resultado sólo agregó un gol al marcador... en contra de México, esta vez no se la menté a Zinha, ni a Pável, ni a Pineda, mucho menos a Oswaldo, esta vez fue a Osorio, a Giovanni, a Franco, a Juárez, esta vez los nombres cambiaron, pero la historia siguió intacta.

Esta noche no fue un golazo, no fue un autogol, ni tampoco unos penales, esta vez fue un árbitro que acuchilló a México, y once cabrones que fueron incapaces de sobreponerse a ese mal trago, once cabrones que nos hicieron recordar lo inmaduros que somos como país, once tipos que no supieron cómo levantar la mirada y seguir jugando igual, once tipos que en su mayoría no rebasaban los 25 años me recordaron que la juventud no lo es todo.

Esta noche mi droga favorita, esa que dura los noventa minutos más el agregado me devolvió a la realidad, me provocó dolor de cabeza y muchas ganas de vomitar lo que traia adentro, recuerdo bien que sin temor a recaer en la bendita gastritis me seguí embriagando con salsa verde y chile tajín al medio tiempo, por separado claro, tan peculiar sabor me hizo sentir orgulloso de ser mexicano, sí, orgulloso pero jodido.

Orgulloso de ver como hay niños en la calle que aguantan diario cualquier cantidad de cosas hasta que un polvito o un cigarro blanco los atrapan, orgulloso de ver como los estudiantes nos levantamos temprano y llegamos a casa a quejarnos de la educación que recibimos, orgulloso tambien de ver como nos ha gustado ser el pueblo mañoso que se la pasa viendo como suplir con artimañas las carencias que nos han hecho creer que tenemos.

Orgulloso porque todo el mundo tiene la culpa, menos nosotros mismos, orgulloso porque ese que tiene la culpa queda como el eterno ejemplo de la injusticia que ha padecido nuestro país desde que los españoles llegaron, desde que los gringos nos volaron buena parte del territorio, orgulloso desde siempre, orgulloso desde nunca.

Orgulloso porque finalmente al menos en Tabasco nos hemos dado cuenta que ni las inundaciones pueden cambiar nuestra bendita mentalidad, porque eso sí, cuando la cosa se pone brava o nos vamos a robar cosas y a aprovechar la situación o ayudamos hasta el cansancio y nos sentimos héroes anónimos.

Orgulloso porque dentro de 4 años no espero el 5to partido, espero que mi propia mentalidad me dé para llorar la derrota en octavos desde algún lugar de Brasil, desde algún estadio contándote esa historia y rogando que las cosas cambien, que corran al entrenador y que ahora sí se respete un proceso, exigiendo la reducción de los extranjeros, y la contratación de un entrenador extranjero que si nos garantice el quinto partido, y llorando amargamente la falta de aprovechamiento de nuestra generación de oro.

Orgulloso al fin de ganarle a los grandes en fases de grupos pero de perder con ellos en las fases finales.

Orgullo mexicano, así semos.

1 comentario:

Gustavo Torres dijo...

Muy sentimental y totalmente cierto.