Crócknicas Arácknidas. De la vivencia al relato.

martes, 29 de junio de 2010

El Atardecer- escrito desde algún camión

El atardecer, esta vieja y repetitiva puesta de sol siempre me inspiró, me gustaba casi tanto como el amanecer, recuerdo mis viajes matinales en el viejo camión verde, lo usaba los lunes a las siete, una razón suficiente para amar mis lunes, era el único que día que la rutina me obligaba a abrir los ojos antes de las seis, los demás días mi cama y mi colcha eran mis compañeros hasta pasadas las ocho, tambien era fabuloso despertar a esa hora y ver a los niños sentados en las piernas de sus padres durante su recorrido al kinder, esas chombis, como me gustaba llamarlas, iban llenas de obreros, empleados del h. ayuntamiento, viejitas, los nños con sus padres y por supuesto un fulano del lentes oscuros, audífonos y cabello totalmente alborotado que pedía su parada en la vieja fuente maya, jamás supe porqué la llamaban así.
Lo que si supe es que no habría cambiado esos días por nada, solía amar la cotidianidad.

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